Papel de trabajo N° 9 (09-10-14)

En Alemania, la respuesta al calentamiento global está soplando en el viento

Por Tadzio Mueller*  – 12 de septiembre 2014 – Edición # 200

BERLIN – De vez en cuando, durante ciertas horas de alta generacion – por ejemplo, a mediodía en un ventoso, soleado día – cerca del 100 por ciento de toda la electricidad que se consume en Alemania proviene de  fuentes de energía renovable (ER). Como la mayoría de los gobiernos del mundo se niegan a actuar, mientras que la amenaza del cambio climático se intensifica, esto podría parecer como un espejismo en el desierto. Pero la politica  alemana de energías renovables – conocida como el Energiewende o transición energética – es el logro de un amplio movimiento social que se remonta a más de tres décadas.

En un nivel técnico más abstracto, la Energiewende es una transición apoyada por el gobierno del sistema alemán de la electricidad a partir de una matriz basada en las plantas de combustibles fósiles y la energía nuclear de gran escala hacia un sistema basado en fuentes de energía renovable a pequeña escala, en particular, la energía eólica y solar. En 2050, Alemania tiene como objetivo generar al menos el 80 por ciento de su electricidad por medio de fuentes renovables y reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero, en relación con los niveles de 1990, en un 80 a 95 por ciento.

Desde una perspectiva política, es mucho más que eso. Es un proceso que se inició hace unos 35 años, cuando la gente común comenzó  no luchar sólo contra la energía sucia – ya se trate de combustibles nucleares o fósiles -, sino también contra las estructuras de poder centralizadas que dominan el sector de la energía. En este proceso, a su vez, comenzaron a recuperar el control de su futuro y de hecho su presente energeticos. Es inspirador presenciar el renacimiento social y cultural y el empoderamiento colectivo que las comunidades experimentan cuando se comprometen con el proyecto de convertirse en una “Villa Bioenergetica” o ” región 100 %” y con empezar a invertir en forma colectiva y con la construcción de infraestructuras de ER.

Algunas cifras pueden ilustrar mejor la poesía: Aparte de la cifra del 100 por ciento mencionada anteriormente, en el primer semestre de 2014, un promedio del 30 por ciento de toda la electricidad que se consume en Alemania proviene de fuentes renovables. Hay cerca de 25.000 turbinas eólicas y 1,4 millones de paneles solares en operación. Más del 50 por ciento de esta capacidad es propiedad de los individuos, los agricultores y otros pequeños propietarios, no de las “cuatro grandes” empresas que controlan la mayor parte del mercado de la energía. Alrededor de 400.000 empleos se han creado en el sector ER en la última década. Y de acuerdo a la investigación hecha por  respetados centros de investigacion  la transición, de hecho, genera efectos económicos netos positivos, una vez que se toma en cuenta los beneficios sociales de los empleos y de los ingresos y los costes evitados de daños ecológicos ,los combustibles fósiles y los subsidios nucleares (…).

El problema con hacer  hincapié en los inconvenientes indiscutibles de la transición energética es que tiende a oscurecer lo que muchos profesionales que la ejecutan y los analistas de la Energiewende considerarían el hecho más importante: que es un gran éxito para los movimientos sociales, alcanzado por una amplia coalición que incluía a agricultores conservadores, movimientos urbanos radicales  y ciudadanos preocupados de clase media que juntos formaban el movimiento antinuclear, así como los visionarios utópicos y, más tarde, los pequeños empresarios que construyeron el sector de ER como su propia estructura de poder económico. Muchas de estas personas salieron de lo que en Alemania se conoce como el “movimiento  alternativo” de la década de 1980.

Este tipo de participación de las bases en la Energiewende nunca habria podido progresar tan rápidamente en la sociedad sin apoyo desde dentro de las instituciones políticas y los empresarios recién emergentes. La Ley de Energías Renovables (EEG) de 2000, aprobada por una coalición de todos los partidos de los miembros del parlamento, prometió a todo el mundo que puso en marcha  instalaciones de ER que la electricidad que producjeran se tomaría a un precio que garantizado por un período de 20 años. Este sistema de tarfas  a la vez creo el mercado y lo hizo rentable para cualquier persona que quisiera invertir en energías renovables, con independencia de su compromiso con la causa ecológica.

En este punto, debido a la cada vez más decidida oposición de las grandes empresas energéticas y sus aliados en el gobierno, la Energiewende se encuentra en una encrucijada, y los ambiciosos objetivos de 2050 pueden no ser alcanzados. Pero la coalición transformadora inusualmente amplia que ha luchado y logrado las victorias importantes descritas más arriba aún se mantiene. Sin las protestas del movimiento anti-nuclear, nunca habría sido posible la eliminación de la energia nuclear; y sin el trabajo de los que escribieron la ley de EEG en el parlamento,  nunca se habría producido suficientes energías renovables para la transición. La política transformadora, entonces, requiere de amplias coaliciones, más amplias que lo que muchos críticos de “electoralismo” por un lado y del “radicalismo con los ojos desorbitados”, por el otro, a veces quieren  reconocer.

*Tadzio Mueller es un investigador en ciencias políticas en la oficina de Berlín de la Fundación Rosa Luxemburgo.

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