Papeles de trabajo N° 18 (18-12-14)

CHAU LIMA, CHAU CLIMA

por Gerardo Honty*

Una vez más, las negociaciones climáticas muestran la incapacidad de nuestros líderes políticos de comprender la profunda contradicción que hay entre el afán de desarrollo, la sostenibilidad ambiental y la equidad. 

Tal como se preveía[i] <http://alainet.org/active/79437#_edn1> la reunión de Lima terminó en un rotundo fracaso. Más allá de los esfuerzos que la Presidencia, la Secretaría de la COP y de varios delegados por demostrar avances, no se puede ocultar el sol con las manos. Y este no es un “nuevo fracaso”, es el mismo viejo fracaso que se viene arrastrando desde la propia firma de la Convención en 1992 y que ha sido vanamente disfrazado de acuerdos exitosos como el Protocolo de Kioto (1997), la Ruta de Bali (2007) o la Plataforma de Durban (2011).

(…) Y no hay absolutamente ningún indicio que a un observador más o menos objetivo le permita anticipar que el resultado de París el año entrante será diferente.

(…) Nadie se hace cargo de la parte que le toca y cada uno exige a las otras partes que resuelvan el problema. Cuando se firmó la Convención en el año 1992 y se adoptó el Principio de Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas establecido en la Declaración de Río, nadie pudo predecir los cambios que en el mundo se darían 20 años después.

Los países “desarrollados” (tal como se los llamó en aquel entonces, según el paradigma occidental hegemónico), no se hicieron cargo de lo que firmaron y los países “en desarrollo” no han sabido transitar otro camino que el de repetir los errores de los “desarrollados”. Hoy tenemos 200 países que quieren ser “desarrollados” sin importar el precio ambiental que ello conlleva.

El común denominador de todos los fracasos es la inviabilidad reconciliar los tres objetivos principales de la Convención: reducir las emisiones, hacerlo de manera equitativa y no detener el desarrollo. No detener el desarrollo en un mundo equitativo implica que todos los pobres del planeta deben acceder a los niveles de consumo del mundo desarrollado. Esta utopía supone, entre otras cosas, que el consumo energético debe multiplicarse por cinco, con lo cual las emisiones de carbono nos llevarían muy por encima del peor de los escenarios del IPCC. Si se pretende mantener la senda del “desarrollo” (a la occidental) necesariamente deberá ser sin equidad (como ha sido hasta ahora, por otra parte, y no hay indicios que pueda ser diferente).

Puede haber reducción de emisiones sin equidad y con desarrollo, o desarrollo con equidad pero sin reducir las emisiones. Pero lograr las tres cosas a la vez es imposible. Si se pretende reducir las emisiones de carbono con equidad, no hay otra alternativa más que desandar el camino del desarrollo. Para los países desarrollados esto significará –probablemente- recorrer la senda del “decrecimiento”[ii]

<http://alainet.org/active/79437#_edn2> y para los demás países iniciar una etapa de transiciones hacia modelos alternativos al desarrollo.

(…) Lo que no arregle la Convención lo arreglará el planeta y su natural tendencia al reequilibrio. A América Latina el cambio climático ya le cuesta entre el 1,5% y el 5% de su PBI[iv] <http://alainet.org/active/79437#_edn4>. Este porcentaje seguirá aumentando en la medida que los efectos del calentamiento global se acrecienten.

Inevitablemente la economía caerá como consecuencia de las sequías, las inundaciones y los eventos extremos que se avecinan. (…) Por las buenas o por las malas el deseado desarrollo no ocurrirá.

(…) Es tiempo de empezar a reconocer que la “deuda ecológica” que se les reclama a los países desarrollados también existe entre nosotros, con regiones y elites sociales que se han apropiado por decenios de la riqueza de otras regiones y de otros grupos sociales. Reconocer que perseguir la senda del desarrollo (capitalista occidental) implica necesariamente la inequidad y la destrucción de la naturaleza.  Comprender final y cabalmente que “todo lo que le ocurra  a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra”[v]<http://alainet.org/active/79437#_edn5>. (…)

* Gerardo Honty es analista de CLAES (Centro Latinoamericano de Ecología Social).

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