Papeles de trabajo N°19 (12-03-15)

A CUATRO AÑOS DE FUKUSHIMA

por Roque Pedace*

Japón sufrió el mayor accidente nuclear de la historia en marzo del 2011: tres centrales nucleares, así como los elementos combustibles almacenados en el sitio, se dañaron irreversiblemente y provocaron la liberación masiva de material radiactivo  al medio. La difusión del mismo excedió largamente el radio de seguridad de 10 km. y sólo la fortuna de los vientos impidió que Tokyo, a 200 km, fuese alcanzada. El vertido de ingentes cantidades en el océano continúa hasta hoy. Lo que hasta un segundo antes de su ocurrencia parecía una tragedia imposible en uno de los países líderes mundiales en tecnología, un suceso solo imaginable por mentes deliradas o fundamentalistas antinucleares… sucedió! Los imposibles suceden, ya habían sucedido antes en otros países.

El coste previsto se ha calculado en el orden del valor actual de todo el parque nuclear japonés, uno de los más avanzados del mundo. La reacción mundial desde entonces ha obligado a la revisión de la seguridad en las centrales, proceso en curso que en muchos países ha conducido a la suspensión o limitación  de la expansión  planeada con anterioridad.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires emitió entonces una declaración de interés para la indagación sobre los impactos que tendría un accidente de proporciones similares en las centrales argentinas, (Atucha I y Atucha II), la mayoría de las cuales se encuentran a poco mas de 100 km. de nuestra sede.

Al día de hoy no se ha tenido respuesta por parte de ningún organismo oficial, incluyendo la Agencia Regulatoria Nuclear y el Poder Ejecutivo local.

Desde entonces, el Plan Nuclear en curso supone que se añadirían al parque otras dos centrales de 800 megavatios cada una con un costo de miles de millones de dólares y sin participación pública en el proceso de licenciamiento. CABA debe hacer valer su derecho a opinar sobre los impactos potenciales de accidentes nucleares en la región.  

El plan nuclear argentino prevé inversiones por 31.000 millones de dólares, cifra que excede largamente la que se requiere para cumplir con la ley 26.190. Esta ley vigente desde 2009 prevé una generación eléctrica de fuentes renovables en 2016 del 8%  permitiría ahorrar importaciones de hidrocarburos en mucho  mayor medida que las centrales nucleaess.

Argentina ya tiene plantas de producción de turbinas eólicas de diseño nacional y una fábrica de módulos fotovoltaicos en construcción en San Juan. El nivel de integración de componentes de producción local  es de mas del 70 %  en ambos casos en la actualidad. Por el contrario , la quinta central nuclear negociada con la RP China solo alcanzaría el 50% cuando se instale en la próxima década.

Según el Plan Nuclear  se añadirían al parque la cuarta y quinta centrales de 800 megavatios cada una  (mayores que Atucha II) sin que se haya previsto participación pública en el proceso de licenciamiento. CABA debe hacer valer su derecho a opinar sobre los impactos potenciales de accidentes nucleares en la región.

En marzo del año 2012, como consecuencia de la trágica lección recibida, la prefectura japonesa de Fukushima asumió la meta de obtener en 2040 toda la electricidad consumida a partir de fuentes renovables. En sus 13.783 km cuadrados se instalaran 5.920 megavatios de energía fotovoltaica y 260 de energía solar térmica para abastecer a sus dos millones de habitantes. Es una superficie similar a la del AMBA, en la cual contamos con mucho más espacio para estos dispositivos, ya que no tiene los bosques ni el relieve montañoso del territorio japonés. Los 13 millones de personas que viven en AMBA solo necesitarían el 1% del área para instalar el doble de los sistemas solares de Fukushima.

CABA, declarada ciudad NO nuclear por la Constitución de 1996, cuenta con la Ley de Cambio Climático (3.871) y la Ley Solar (4.024) desde 2011; sin embargo, hasta hoy no se ha instalado ni la milésima parte del potencial técnico solar de la ciudad. Es hora de que Buenos Aires se una  al movimiento mundial de cientos de ciudades, países y regiones que se han comprometido en llegar al 100 % de energías renovables en su matriz. En defensa del bienestar y seguridad de sus ciudadanos; en defensa del clima, en defensa propia.

 * Especialista en Política Climática y Energética, miembro del equipo legislativo VerdealSur

Advertisements
This entry was posted in Uncategorized. Bookmark the permalink.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s