Papeles de trabajo N° 25 (18-06-15)

“Laudato Si” (alabado seas): nueva encíclica del Papa Francisco*

Hoy, Jueves 18 de Junio de 2015, se ha dado a conocer el texto oficial de la nueva encíclica del Papa Francisco, enfocada en la crisis ambiental planetaria, y particularmente en la inminente amenaza de destrucción y desorganización de la naturaleza y la sociedad humana global como consecuencia del cambio climático de origen antropogénico.

El texto papal subraya que, a diferencia de encíclicas anteriores dirigidas principalmente a la grey católica, ésta se dirige a todas las personas, independientemente de su religión o creencia. “De cara al deterioro global del ambiente, yo deseo apelar a todas las personas que habitan este planeta”, escribió el Papa. “En esta encíclica, me propongo especialmente entrar en una discusión con cada uno acerca de nuestra casa común.”

En mi condición de agnóstico, deseo dejar testimonio, que me siento directa y personalmente interpelado por este texto que con amorosa severidad nos brinda el Papa Francisco, con el cual procura conmover nuestras conciencias, remover la ignorante o interesada negación y la indiferencia, y fundamentalmente comprometernos a la acción, en un movimiento mundial interétnico, multicultural y plurireligioso que ponga urgentemente manos a la obra en las tareas imprescindibles para cambiar enérgica y drásticamente el curso de colisión al que nos somete el actual modo de vida. Colisión con los límites del ecosistema terrestre, cuya capacidad de carga de desechos sólidos, líquidos y gaseosos se encuentra colmatada, a la vez que la reducción de la capacidad de regeneración de recursos renovables compromete la subsistencia de nuestros bienes comunes, la vida digna y la salud que requieren y merecen las actuales y fundamentalmente las futuras generaciones.

La humanidad -señala la encíclica-, debe tomar nota de la necesidad de cambios en el estilo de vida y en los métodos de producción y consumo para combatir este calentamiento, o al menos las causas humanas que lo producen y agravan, y evitar la “destrucción sin precedentes de los ecosistemas” antes de finales de este siglo; no actuar tendría “graves consecuencias para todos nosotros”.

El Papa pide una nueva autoridad política mundial encargada de “… la reducción de la contaminación y el desarrollo de los países y regiones pobres”. El desastre ambiental en curso afectará a todos los humanos y todos los territorios sin excepción, pero serán los más pobres y débiles los primeros y mayores afectados, y quienes se encuentran más indefensos y expuestos al desastre. La justicia climática es también un aspecto inescindible de la justicia social.

El Papa apunta también a las pseudo soluciones obstruccionistas y a los negacionistas del cambio climático: “Las actitudes que se interponen en el camino de una solución, incluso entre los creyentes, van desde la negación del problema, a la indiferencia, a la resignación por conveniencia o la fe ciega en milagrosas soluciones técnicas”. El negacionismo ambiental y climático es tan escandaloso como el negacionismo del holocausto; si el genocidio resulta intolerable para la conciencia contemporánea civilizada, el ecocidio en curso -que también conlleva y contiene al primero-, sigue siendo sistemáticamente negado y devaluado por las élites dirigentes que tienen las mayores responsabilidades en conducir los estados y las naciones.

Por ello, la Tierra “está protestando por el mal que le estamos haciendo, debido al uso irresponsable y al abuso de los bienes que Dios ha puesto en ella. Hemos crecido pensando que éramos sus dueños y dominadores, autorizados para saquearla. La violencia que existe en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de la enfermedad que vemos en la Tierra, el agua, el aire y en los seres vivos”.

Ante la decisiva 21° Conferencia de las Partes de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (CNMUCC) a celebrarse durante diciembre en París, el Papa está dando potentes señales (por medio de simposios en el Vaticano, ahora con esta encíclica seguida de su anunciada próxima intervención en las Naciones Unidas y posiblemente otras acciones y pronunciamientos antes de esa reunión cumbre), de que el tiempo de las discusiones estériles y las postergaciones está agotado, y el tiempo de las decisiones y acciones conducentes por parte de los estados y líderes mundiales debe ser asumido de manera ineludible y responsable.

Ver encíclica completa en: http://www.lanacion.com.ar/1802779-se-difunde-laudato-si-la-enciclica-del-papa-francisco-sobre-el-medio-ambiente

* por Pablo Bergel, Bloque/equipo VerdealSur

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